
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reportó un panorama económico ambivalente durante mayo de 2026, donde la industria manufacturera registró una contracción del 5,7% interanual mientras que la construcción logró un crecimiento del 4,1% en el mismo periodo. Esta divergencia responde a una demanda interna debilitada que golpea severamente a las fábricas, frente a un sector constructor que comienza a reactivarse tras meses de incertidumbre, aunque los empresarios mantienen expectativas mayoritariamente cautelosas para el próximo trimestre. Los motivos de la caída industrial se centran en la competencia de productos importados y el menor consumo, mientras que el repunte de la construcción se sustenta en el avance de obras privadas y la reactivación de permisos municipales de obras.

La producción industrial acumuló en los primeros cinco meses de 2026 una disminución de 3,1% respecto a igual período del año anterior. Dentro de este esquema negativo, la rama textil sobresale como la más castigada del sector. De acuerdo con el informe, la división de "Productos textiles" presentó una variación negativa de 26,2% en comparación con mayo de 2025.
El desglose sectorial revela que la “producción de tejidos y acabado de productos textiles registra una disminución interanual de 41,1% en el mes bajo análisis, mientras que hilados de algodón presenta una baja de 29,6%”. Esta situación crítica se vincula directamente con la crisis de consumo, ya que, según las empresas consultadas, “los fabricantes nacionales enfrentan una menor demanda interna de sus productos... al mismo tiempo, se observa una mayor competencia de productos importados”.

El retroceso de la industria fue casi generalizado, afectando a 14 de las 16 divisiones relevadas. Los sectores de mayor peso en la caída fueron:
Maquinaria y equipo: Cayó 23,4%, afectada principalmente por la maquinaria agropecuaria (-29,6%), donde se observó una “menor producción y venta, principalmente de tractores, cosechadoras, pulverizadoras autopropulsadas, sembradoras”.
Vehículos automotores: Registró una baja del 21,5%. Según datos de ADEFA, se registró una “disminución en las ventas a concesionarios de automóviles y utilitarios nacionales de 41,9%”.
Aparatos de uso doméstico: Se desplomó un 34,1% debido a la “menor producción de lavarropas, heladeras y freezers, y de cocinas”.
Alimentos y bebidas: Mostró una baja de 3,0%, traccionada por la elaboración de galletitas, panadería y pastas, que cayó 5,9% por la “disminución en el consumo interno”.
Como contrapartida, las únicas ramas con incidencia positiva fueron la "Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear" (+19,4%) y los "Productos de tabaco" (+14,6%).
La construcción: mano de obra y permisos al alza
A diferencia de la industria, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró una evolución favorable, con una suba intermensual desestacionalizada del 6,3% respecto a abril. Uno de los pilares de este crecimiento es el empleo; en abril de 2026, los puestos de trabajo registrados en el sector privado alcanzaron los 379.459, lo que representa una suba de 1,2% respecto al año anterior.

Otro indicador vital para el futuro del sector es el aumento en la superficie autorizada por los permisos de edificación. En abril de 2026, los permisos otorgados en una nómina representativa de 246 municipios registraron una “suba de 16,6% con respecto al mismo mes del año anterior”, alcanzando un total de 1.451.267 m².
La Encuesta Cualitativa de la Construcción ofrece una mirada sobre lo que se espera para el periodo junio-agosto de 2026. Si bien la mayoría de los empresarios (67,3% en obra privada y 60,2% en obra pública) cree que el nivel de actividad no cambiará, existen matices interesantes según el origen de la inversión.

Las empresas del sector privado que son optimistas identifican como principales estímulos el “crecimiento de la actividad económica (28,9%) y la estabilidad de los precios (20,0%)”. Por el contrario, los que prevén una baja señalan la “caída de la actividad económica (25,9%) y los altos costos de la construcción (19,4%)” como las causas fundamentales.
En el ámbito de la obra pública, las expectativas de mejora se centran en los “nuevos planes de obras públicas (24,3%) y el reinicio de obras públicas (22,6%)”. No obstante, los empresarios de este sector también advirtieron sobre los riesgos de los “atrasos en la cadena de pagos (23,3%)”, un factor que históricamente condicionó el ritmo de las obras estatales.